CATY FREEMAN

Catherine Astrid Salome Freeman, nacida el 16 de febrero de 1973 en Mackay, Queensland fue una atleta australiana de etnia aborigen, especialista en pruebas de velocidad y campeona olímpica de los 400 metros lisos en Sídney 2000.

Con solo 16 años integró el equipo australiano de relevos 4x100 metros que ganó el oro en los Juegos de la Commonwealth en Auckland, Nueva Zelanda, en 1990.

Participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, siendo la primera atleta aborigen en participar en unos Juegos.

Convertida ya en una de las mejores especialistas del mundo, en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 ganó la medalla de plata en los 400 metros lisos por detrás de la francesa Marie-Jose Perec. En esta carrera hizo la mejor marca de su vida con 48,63, pero solo le permitió ser segunda.

En los años siguientes fue la gran dominadora de esta prueba. Ganó el oro en los mundiales de Atenas 1997 y Sevilla 1999.

El momento más importante de su carrera llegó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, celebrados en su país. En la ceremonia de inauguración fue última portadora de la antorcha olímpica y la encargada de encender el pebetero del estadio.

En la final de los 400 metros disputada el 25 de septiembre no defraudó las expectativas de sus compatriotas y ganó la medalla de oro con una gran marca de 49,11, la mejor del mundo ese año, y con casi medio segundo de ventaja sobre la jamaicana Lorraine Graham (49,58), mientras que el bronce se lo llevaba de forma sorpresiva la británica Katherine Merry (49,72)

Tras los Juegos se convirtió en una heroína nacional, y prácticamente se retiró del atletismo. Además de sus triunfos atléticos, Cathy Freeman es un icono del pueblo aborigen australiano. En diversas competiciones, tras ganar alguna prueba se paseaba envuelta en la bandera aborigen.